
Crónica Voluntariado Jende Xumea 2025
- Date 2025-08-31
Voluntariado en Egipto
Las dos primeras semanas del mes de agosto, un grupo de Jende Xumea de Bilbao acudió a Egipto a fin de poder vivir una experiencia de voluntariado internacional en dicho país.
Al llegar a El Cairo fueron fraternalmente acogidos por la comunidad de Hermanos. Y tras un largo viaje, finalmente, llegaron a Al Bayadeya, donde fueron recibidos por la comunidad pudiendo compartir la comida y tener un momento de encuentro con los hermanos y jóvenes del lugar.
Empezaba de esta manera un proceso de inmersión cultural, descubriendo la vida cotidiana del pueblo a través de la hospitalidad de sus habitantes.
Sin embargo, la estancia inicial en Al Bayadeya presentó algunas dificultades: la mayoría de los niños y jóvenes de la zona hablaban únicamente árabe, lo que limitó la participación en las actividades previstas.
Ante esta situación, y con el fin de que el grupo pudiera desarrollar su voluntariado, el hermano Hossam buscó una alternativa.
De esta manera, todo el grupo se trasladó a Borg el Arab, Alejandría, donde tuvieron la oportunidad de convivir con un grupo scout de 13-15 años, compartiendo una semana de actividades educativas, culturales y recreativas.
Y casi, sin darse cuenta, llegó el momento de volver a Bilbao.
En definitiva, una experiencia positiva que pese a ser distinta de lo esperado, ha dejado huella por los aprendizajes compartidos y la oportunidad de abrirse a nuevas realidades.
Voluntariado en Bolivia
Un grupo de Jende Xumea del Colegio La Salle de Bilbao integrado por 8 jóvenes acompañados por dos monitores ha vivido este verano una experiencia de voluntariado en Santa Cruz (Bolivia), marcada por el servicio, la convivencia y el aprendizaje compartido.
Desde su llegada, la comunidad les acogió con fraternidad, abriéndoles las puertas y facilitándoles la inserción local.
Muy pronto comenzaron las actividades en los espacios educativos, especialmente en el Colegio San Juanillo y en el Colegio San José, donde participaron en dinámicas de apoyo escolar, talleres de manualidades, refuerzo en matemáticas y diferentes juegos que hicieron del aprendizaje un momento lúdico y cercano. También colaboraron en el barrio Plan 3000, un lugar lleno de vida, donde acompañaron a niñas y niños en actividades recreativas y deportivas, y compartieron con las familias espacios de encuentro.
La parroquia de San Martín de Porres fue otro de los ámbitos donde pudieron integrarse, participando en convivencias y celebraciones comunitarias que les acercaron a la espiritualidad y a la cultura local.
Su quehacer cotidiano combinó talleres creativos, juegos colectivos, dinámicas y visitas culturales. Estas últimas les ayudaron a conocer mejor la riqueza de Bolivia, su diversidad y sus tradiciones, aportando un contexto más amplio al voluntariado.
El paso de las semanas consolidó un vínculo profundo entre las personas voluntarias y la comunidad. Hubo momentos de cansancio, pero también de alegría y gratitud. El contacto constante con las chicas y los chicos mostró la fuerza de la educación como herramienta de futuro, mientras que la convivencia con las familias y con el equipo local reveló el valor de la entrega y la constancia en el trabajo diario.
Finalmente, llegaron las despedidas en cada lugar. No fueron fáciles: en cada colegio, en cada barrio y en la parroquia, quedaban rostros, sonrisas y experiencias que habían marcado al grupo. Sin embargo, las emociones se mezclaron con la esperanza y la certeza de que lo vivido seguirá dando frutos, tanto en quienes recibieron la presencia del voluntariado como en quienes participaron en él.
La experiencia de Santa Cruz ha sido, para el grupo de Jende Xumea de Bilbao, un camino de crecimiento, de descubrimiento de lo pequeño y de confirmación de que el voluntariado transforma a todas las personas implicadas.
